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miércoles, 19 de septiembre de 2018

"ALIEN VS. PREDATOR": Crítica de cine en pocas palabras



Siempre he considerado la duología Alien Vs. Predator más como parte de la saga Depredador que como parte de la saga Alien, sobre todo porque el papel de los aliens se limita a ejercer de animales para ser cazados y no se aporta nada nuevo a su historia o mitología partícular más allá de que la corporación Weylan Enterprises esté envuelta en los acontecimientos de está película y que el mismísimo Charles Weyland, interpretado por Lance Henriksen  (el  mismo actor que interpretó al androide Bishop en la saga de los Xenomorfos y junto a Bill Paxton, los únicos actores en haber sido asesinados por un Depredador, un alien y un Terminator) aparezca en ella. Como curiosidad, son las únicas películas en las que los aliens se sitúan en nuestro planeta.

En cambio si que hace aportaciones importantes a la mitología de la raza depredadora y la enlaza con la propia mitología humana en una trama que, aunque es evidententemente fantasiosa, tiene coherencia con la historia de las tres razas, lo que le da un tremendo valor a esta película que ha estado históricamente infravalorada.

La idea de unir a ambas razas en un mismo entorno nace en los cómics de Dark Horse en 1989 y posteriormente fue adaptada al mundo de los videojuegos en 1994 antes de que Paul W. S. Anderson escribiera y dirigiera esta primera adaptación al cine, tras comprobar el año anterior el gran éxito comercial que había tenido el otro gran crossover del cine de principios del 2000: Freddy contra Jason.

La cinta es tremendamente entretenida y un auténtico festival de efectos especiales con una ambientación bastante cuidada e interesante y en la que lo de menos son los actores y personajes humanos. Lo realmente divertido es ver cómo se dan estopa las dos razas alienigenas y descubrir cosas nuevas sobre los Depredadores.

Lo mejor: Ver a dos de las razas alienígenas más famosas del universo enfrentadas por fin. La trama es interesante. Todo el tinglado que tienen montado los Depredadores para sus fines partículares. Aporta cosas interesantes a la mitología de los Depredadores.

Lo peor: El guión es flojito. Los humanos se limitan a servir la introducción a la historia para pasar a ser carnaza después, dando lugar a situaciones bastante absurdas. No se ha sacado toda la chicha posible en los enfrentamientos directos.

Nota: 6/10

La frase: "Gane quien gane, nosotros perdemos" (No se cita en la película pero era la frase promocional y siempre me ha gustado mucho)



sábado, 15 de septiembre de 2018

"PREDATOR": Crítica de cine en pocas palabras



Por definición, las películas de ciencia ficción exigen por parte del espectador cierta complicidad y predisposición a aceptar como posibles cosas que en otras circunstancias no aceptarían. Si además se trata de una película de ciencia ficción "con bichos" pues la cosa se convierte casi en un salto de fe.
Y luego está Predator, que exige por nuestra parte mucha benevolencia creyente o (es lo que deberíais hacer) que nos olvidemos de lo que sabíamos hasta ahora de la saga de los Depredadores y que abramos nuestras mentes a la fiesta que ha preparado Shane Black para revitalizar una franquicia que dificilmente volverá a ser la misma después de esto.

Hay dos formas de afrontar Predator: la primera es como una nueva entrega de una saga clásica, muy querída y con millones de seguidores. Si nos centramos en este enfoque, la película es un auténtico desastre. Tiene un comienzo prometedor pero a medida que avanza se aleja en estilo y forma del resto de películas de la saga y se convierte en una broma con muy poca gracia de la que apenas se pueden rescatar algunas ideas interesantes. Cuenta con demasiadas novedades sacadas de nose sabe dónde y pierde su tono serio. 

La segunda opción es aceptar que esto no es una nueva entrega de la saga Depredador, sino que es algo más próximo a los crossovers con Alien; mucha acción, muchas visceras y sangre, mucho humor verborreico que la mayoría de las veces solo hace gracia por su absurdez y muchas situaciones tan estrambóticas y rocambolescas que no pueden menos que arrancarnos una carcajada y dejarnos llevar por este inclasificable festín que se ha sacado de la manga Shane Black y que, si no me equivoco demasiado, será el comienzo de una nueva franquicia con los Depredadores como protagonistas. Parece que Black, que por cierto tuvo un pequeño papel en la primera película e incluso colaboró aportando sus cosillas al guión, ha tenido carta blanca para dar a la franquicia un nuevo enfoque de cara al futuro.

En cuanto a los actores, poco puedo decir, todos cumplen sobradamente en unos papeles que tampoco suponen un esfuerzo actoral excesivo. Cabe destacar al pequeño Jacob Tremblay, que se está especializando en interpretar a niños con todo tipo de problemas. Y me gustaría decirle al director de casting que, con todos mis respetos para Olivia Munn, no puedes tener en tu reparto a Yvonne Strahovski y darle solo dos escenas y cuatro frases. Esta mujer tiene que tener un protagonista sí o sí.

Evidentemente, a nivel técnico la película cumple con lo esperado, con una buena dosis de efectos especiales, buen sonido y un montaje adecuado para que el ritmo no decaiga durante todo el metraje.


Lo mejor: Es muy entretenida y aporta una visión diferente de un universo ya conocido. A nivel audiovisual es muy espectacular.

Lo peor: Se aleja del resto de la saga y en su segunda mitad la cosa se va de madre mucho, pero mucho. El final. El humor simplón y chabacano hace gracia un rato, luego se hace pesado. Demasiados elementos que actúan por cuenta propia. El Deus Ex Machina aparece cada 15 minutos.

Nota: 6/10

La frase: "Lo peor de el fin de los tiempos es que nunca lo es"


viernes, 14 de septiembre de 2018

"PREDATORS": Crítica de cine en pocas palabras



A pesar de ser una saga consolidada, con solera y con millones de fans, las entregas de Depredador son pocas y bastante espaciadas en el tiempo, si no tenemos en cuenta las dos entregas de su enfrentamiento con los Xenomorfos. Entre las dos primeras entregas pasaron tres años y luego hubo que esperar la friolera de veinte años, hasta 2010, para que llegará el estreno de esta Predators.

Tras tantos años de espera, con todos los avances que hubo en cuanto a tecnología audiovisual, con un reparto plagado de rostros bastante conocidos y Robert Rodríguez como padrino del proyecto, todo hacia presagiar un regreso a lo grande de los alienígenas cazadores más famosos del universo. Sin embargo, la cosa se quedó en agua de borrajas pues, si bien el film empieza muy bien, con una premisa interesante (no original, pero aún así interesante) y un ritmo narrativo adecuado, a medida que va avanzando todo se va desinflado poco a poco hasta terminar en un previsible y anodino desenlace que hace todavía más intensa la sensación de ocasión perdida.

El hecho de buscar una nueva ubicación para desarrollar los acontecimientos de la historia podría dar mucho juego en muchas direcciones; sin embargo el director, un tal Nimród Antal cuyo bagaje como director no es precisamente de relumbrón, y los guionistas no han sabido o querido sacar partido a este gran recurso  que tenían entre manos y se han quedado en un pobre intento de hacer una copia de la primera película, con una trama simplona y con muy poco que contar.

Los actores, a pesar de ser gente con tablas y experiencia como Adrien Brody, Topher Grace, Alice Braga, Danny Trejo, Mahershala Ali o Lawrence Fishburne, no son suficiente baza para mantener el interés del espectador y, curiosamente aunque no tenga nada ver con él directamente, es justo con la aparición de Fishburne cuando la película empieza a ir cuesta abajo.

En fin, posiblemente estemos ante la peor entrega de la saga y, quizás sea este resultado el que haya hecho que hayamos tenido que esperar otros ocho años hasta llegar a la nueva entrega Predator, de la que os hablaré en la próxima entrada.

Lo mejor: La propuesta inicial es interesante. Las cosas que aprendemos nuevas sobre los Depredadores. Estretiene.

Lo peor: El guión es muy pobre y da mucha rabia que con una propuesta tan interesante no hayan sabido sacarle partido. Las escenas de acción están mal rodadas.

Nota: 4,5/10


jueves, 13 de septiembre de 2018

"DEPREDADOR 2": Crítica de cine en pocas palabras



Tras el tremendo éxito de Depredador, en 1990 nos llegó la inevitable secuela, aunque en esta ocasión sin el bueno de Swarzzie, que andaba metido en otros fregados, y un nunevo director, Stephen Hopkins, que venía de dirigir Pesadilla en Elm Street 5. Para sustituir a Arnold, se trajeron directamente desde Arma Letal a Danny Glover y Gary Busey, para que prolongaran un poco más su enfrentamiento, y a ellos se unieron María Conchita Alonso y Bill Paxton, el único humano que puede presumir de haberse enfrentado a un Depredador, un Alien y un Terminator; y no contento con ello, luego se dió una vuelta por el Titanic tras haber sobrevivido a unos cuantos tornados. Un crack el tío. La banda sonora volvería a estar a cargo de Silvestri.

Esta segunda entrega de los extraterrestres de las rastas cuenta con un guión un poco más elaborado y complejo, lo que no quiere decir que sea mejor, cuya mayor novedad es el cambio de localización, trasladando la caza desde la jungla centroamericana al terreno urbano de Los Angeles, algo que aumenta bastante las posibilidades de estrategia en este juego del gato y el ratón al que juegan el Depredador y el policía interpretado por Glover. El nexo con la primera película es meramente testimonial si exceptuamos al monstruo protagonista. Simplemente se menciona de paso lo sucedido en la primera película y ya.

Pero por encima de eso, lo interesante del film es que nos proporciona mucha más información y nos ayuda a conocer mejor a los verdaderos protagonistas de la historia, los Depredadores (lo mismo sucedía en la saga Alien, donde en la primera película apenas sabíamos nada del alienígena y en Aliens El Regreso, sería donde descubriríamos cosas sobre su raza, su estructura social, su anatomía, etc.). Descubriremos que los Depredadores tienen un amplio abanico de armas más allá del consabido láser, veremos el interior de una de sus naves y descubriremos que siguen una espécie de código de honor, las razones para la caza y que llevan visitando la Tierra desde hace mucho, mucho tiempo (Algo que se explorará en profundidad en los spin of /crossovers con Alien). 

Sinceramente, a pesar de no estar tan bien considerada como la primera, creo que se trata de una más que digna secuela que está a la altura de la cinta original y que, en algunos aspectos incluso la supera.

Lo mejor: Todo lo que descubrimos sobre la raza alienígena. El cambio de localización. Ver una cabeza de Alien entre los trofeos del Depredador.

Lo peor: A los personajes les falta el carisma del Teniente Dutch  de Swarzzeneger. La dirección cojea bastante y hay secuencias muy mejorables, como la que inicia la películoa o la secuencia del metro.

La frase: "No puedes ver los ojos del diablo, hasta que viene a por ti"

Nota: 6,5/10


miércoles, 12 de septiembre de 2018

"DEPREDADOR": Crítica de cine en pocas palabras



Corría el año 1987 cuando se estrenaba en la gran pantalla un film que quedaría marcado a fuego en la historia del cine, no por una calidad cinematográfica, sino por aportar al imaginario popular uno de los grandes monstruos del cine moderno: El Depredador, un cazarecompensas de origen extraterrestre que venía a sumarse al Olimpo de los Alien, Jason, Krueger, etc. para aterrorizarnos en nuestras pesadillas. ¿Quién no es capaz de reconocer hoy en día a estos seres por sus aterradoras mandíbulas, sus rastas, sus enormes garras o la atemorizante mira láser de tres puntos?

El director encargado de introducir al tierno bicho en nuestras vidas fue John McTiernan, que venía de dirigir su primera película, Nómadas, y que al año siguiente rompería la taquilla con el inicio de otra de las grandes franquicias del cine de acción, La jungla de cristal.

La película es una mezcla de géneros, que combina una vertiente de acción desenfrenada llena de disparos, explosiones y peleas cuerpo a cuerpo, con la ciencia ficción y el suspense, algo que viene dado por la naturaleza del Depredador y su capacidad para mimetizarse con el entorno resultando prácticamente invisible para sus víctimas. (algo heredado directamente de Alien, el octavo pasajero) lo que hace que contemos con unas escenas de sigilo que serán las que pongan el punto más tenso al proceso de caza. 


Protagonizada por un Arnold Swarzennegger en uno de los momentos más dulces de su carrera cinematográfica (venía de estrenar éxitos tan sonados como Terminador, El guerrero rojo, las dos Conan o Commando) la película contaba con una trama sencilla, dirigida especialmente al lucimiento de sus dos protagonistas: Arnold y el extraterrestre. Las líneas de guión son bastante pobres y los personajes sueltan en varias ocasiones frases con información que no se sabe muy bien de dónde sale o qué razonamientos siguen para llegar a ciertas conclusiones, pero no se lo vamos a tener en cuenta.

A pesar de que vista hoy en día los efectos especiales parecen anticuados y precarios, la película estuvo nominada al Oscar en ese apartado y la banda sonora compuesta por Alan Silvestri ganó varios premios aunque no llegó a competir por el hombrecillo dorado.

No voy a mentir, a pesar de gustarme la película no soy un gran fan de la saga Depredador, siempre he sido más de Alien, pero reconozco sus valores y su aportación de una de las bestias más icónicas creadas por Stan Winston.

Lo mejor: El acierto con el que combina diferentes géneros. El diseño del Depredador. Arnold desatado.

Lo peor: Los efectos especiales han envejecido mal. Las líneas de diálogo son muy pobres y la trama es bastante sencilla. Hay información que parece inventada por los personajes porque no queda claro de dónde la sacan.

Nota: 6,5/10

La frase: "No tengo tiempo para sangrar"

 


Ficha en IMDB: https://www.imdb.com/title/tt0093773/