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domingo, 12 de agosto de 2018

"MEGALODÓN (THE MEG)": Crítica de cine en pocas palabras



No hay formula mejor para reventar las taquillas en verano: superhéroes, animales prehistóricos, franquicias consolidadas, bichos descomunales o acción desenfrenada de las que se pasan el realismo por el forro. Pues bien, Megalodón cuenta con 3 de 5, o casi me atrevería a decir que tiene 4, porque al final, como nos tiene acostumbrados, Jason Statham parece un superhéroe en toda regla.

La película es la adaptación de una novela de Steve Alten, publicada en 1997 y la cual todavía no he leído, que nació al abrigo de la moda de recuperar animales prehistóricos extintos iniciada un par de años antes por un tal Michael Crichton y su Parque Jurásico. Los derechos para adaptar el libro al cine fueron comprados al poco tiempo de publicación del mismo, pero por diversos motivos (El estreno de Deep Blue Sea en su día fue uno de ellos) el guión ha estado dando tumbos de un lado para otro por todo Hollywood hasta que, por fin, hemos podido ver en la gran pantalla esta historia con el extinto tiburón gigante como protagonista.

La cinta es, más o menos, lo que se espera de ella: mucha acción, mucho espectáculo, efectos especiales por un tubo y momentos épicos para gloria de Statham. Eso sí, es mucho más light de lo esperado. No se ven tanta sangre y visceras como cabría esperar y, aunque intenta tener sus momentos humorísticos, estos son tan livianos que apenas consiguen arrancarte una sonrisa. Siendo el tipo de film que es, debería ser mucho más gamberro y no tomarse a sí mismo tan en serio.

He disfrutado con la vertiente de ciencia ficción, con toda la tecnología que se gastan los protagonistas de la película, con esos vehiculos subacuáticos que parecen auténticas naves espaciales y también me ha gustado que, a pesar de las lógicas limitaciones para usar diferentes escenarios, la película es bastante variada en ese aspecto y no nos da la sensación de que todo transcurra en una misma localización.

Jason Statham le acompañan Li Bingbing (que me ha encantado), Ruby Rose, Cliff Curtis y Masi Oka entre otros, además de la pequeñaja Shuya Sophia Cai, que le pone el toque tierno y simpático a la película.

En cuanto a la historia en sí misma, pues es basstánte típica y en lineas generales es previsible y se ve venir, aunque confieso que hay un giro a mitad de película que no me esperaba y me cogió por sorpresa.

En fin, una cinta recomendada para pasar un rato entretenido si os va este tipo de cine.

Lo mejor: Los efectos especiales. Algún giro inesperado. Es muy entretenida. La química entre Jason Statham y Li Bingbing. Sus guiños a clásicos del género.

Lo peor: Previsible. Menos gamberra y visceral de lo esperado. Le vendría bien más toques de humor. Que el Megalodón no sea aún más grande. No poder ver más el mundo submarino escondido en las fosas de Las Marianas (que por cierto, recuerda poderosamente a Pandora, de Avatar.)

Nota: 6,5/10

La frase: "Hay un monstruo ahí fuera... y nos está mirando"


viernes, 10 de agosto de 2018

"SHARKNADO 2: EL SEGUNDO" y "SHARKNADO 3: OH HELL NO!": Microcríticas




SHARKNADO 2: EL SEGUNDO

¿Recordáis aquella época en plenos años 90, durante nuestra infancia/adolescencia en la que nos íbamos al videoclub y alquilábamos las películas más cutres que encontrábamos para echarnos unas risas solo a costa de lo malas que eran? 
Pues la saga Sharknado viene siendo equivalente a aquello en nuestros días, solo que en casa. 
Y el canal SyFy, responsable de la producción de la saga, ha sabido sacarle partido y, desde hace unos años, cada verano contamos con una nueva y más absurda y alocada entrega de los tiburones voladores envueltos en tornados.

En esta segunda entrega, nos encontramos lo mismo que en la primera película pero subiendo un peldaño más hacia cotas más altas de frases ridículas, situaciones absurdas, efectos especiales que parecen realizados con un Spectrum 48K e interpretaciones que de malas que son, resultan espectaculares porque te pasas toda la película preguntándote si actúan así de mal a propósito o es que realmente no dan para más. (Me inclino a pensar que la segunda opción es la correcta)

Repetimos protagonistas y en esta ocasión la acción se traslada a Nueva York, dejando atrás los acontecimientos de Los Ángeles, y lo mejor de la película, además de todo lo que ya he mencionado, será ver cómo los tiburones voladores destruyen los más emblemáticos lugares de la ciudad además de poder disfrutar de algunos cameos curiosos.

Evidentemente con la primera película pudimos ser engañados a traición y vilmente, pero con esta segunda y las siguientes ya tenenemos clarísimo lo que nos disponemos a ver y lo que tenemos garantizado: absurdez por un tubo y risas, muchas risas.

Nota: 2/10





SHARKNADO 3: OH DIABLOS NO!
O
SHARKNADO 3: ¡NO ME JO**AS!

Desde luego hay un enorme mérito que hay que reconocerle a la saga Sharknado y es que, cuando ya crees que lo has visto todo, llegan con algo nuevo y sorprendente y te vuelven a dejar con la boca a bierta. Imaginación y creatividad no les faltan a los creadores de las películas de los tornados plagados de tiburones, pues cada forma de morir o matar escualos es más original y estrámbotica que la anterior y las armas empleadas son más elaboradas y rimbombantes, sin hablar claro está de ser rídiculamente hilarantes.

En Sharknado 3 veremos que SyFy ha metido un buena inyección de presupuesto a la peli, no invirtiendo en efectos especiales, guionistas o buenos actores, no, sino que han invertido en escenarios y localizaciones. Volvemos a cambiar de ciudad y, tras haber destrozado Los Ángeles y Nueva York en las anteriores entregas, los escualos voladores se dirigen al mismísimo Washington, donde Finn (Ian Ziering) está recibiendo los más altos honores de manos del presidente por su gran labor en la guerra contra los dentudos enemigos volantes, Orlando, Cabo Cañaveral, toda la Costa Este estadounidense ¡y hasta el espacio exterior!

Además podremos volver a disfrutar de mogollón de cameos entre los que sobresalen con papeles destacados David Hasselhoff y Bo Derek, pero también veremos a Lorenzo Lamas, Lou Ferrigno o al mismísimo George R. R. Martin.

También recuperaremos a algún personaje de la primera película y asistiremos al final más épico y estrafalario que hayamos podido ver hasta ahora con el nacimiento del nuevo hijo de Finn y April.

Nota: 3/10

miércoles, 8 de agosto de 2018

"TIBURÓN 2": Microcrítica


Solo tres años después del tremendo éxito de Tiburón, la productora se lanzó a seguir exprimiendo a los escualos de los huevos de oro y pusieron en marcha esta secuela que, inicialmente iba a estar también dirigida por Steven Spielberg pero que, al final, se bajó del carro por no estar de acuerdo con la historia que se iba a contar. 
Por lo que parece, Spielberg quería contar la historia de los soldados del USS Indianapolis que se narra en la primera película, pero los productores se negaron.


El resultado es que volvemos a Amity Island, vuelve el jefe Brody, su mujer, el alcalde, incluso John Williams poniendo la banda sonora (en la que no se esforzó demasiado y trabajó básicamente con temas muy similares a los de la primera parte), pero Spielberg no. 
Y eso se nota. Mucho. 

No es que la película sea mala, aunque haya momentos que se haga un poco pesada, pero le falta intensidad y no aporta absolutamente nada. Repite esquemas de la primera cinta pero olvidándose de los elementos que hicieron grande a aquella. El nuevo director, Jeannot Szwarc, no tiene reparos en mostrarnos al terrible tiburón desde los primeros compases del relato (se nota mejoría en los efectos especiales desde el primer film), lo que hace que se pierda mucha de la tensión que generaba Spielberg cuando ocultaba al Gran Blanco de nuestra vista, y de la de sus victimas, en la primera película.

Además, aunque cuenta con un buen trabajo de fotografía, Tiburón 2 tiene un montaje bastante pobre, especialmente en la primera mitad, que parece que esté hecha de retales con escenas con muy poca continuidad entre sí.

Aún así es una secuela aceptable que cuenta con algunas buenas secuencias, especielmente en su tramo final y hay que reconocerle el mérito de resultar mucho más espectacular en la forma de liquidar al tiburón.

Nota: 6/10

martes, 7 de agosto de 2018

"TIBURÓN": Crítica de cine en pocas palabras



Y fue entonces, en 1975, cuando un jovencísimo y todavía algo inexperto Steven Spielberg llegó con una película que llenaría las salas de cine, vaciaría las playas y haría que vieramos a los tiburones de una manera muy diferente para el resto de nuestros días, además de convertirse, posiblemente, en el primer blockbuster de la historia.

Basada en una novela de Peter Benchley que se había publicado apenas un año antes del estreno de la película, Tiburón fue un fenómeno sin precedentes y se convirtió en una de las películas más importantes, tanto en la filmografía de su director, como de la propia historia del cine, sirviendo como referente para todas las películas sobre escualos que llegarían en las décadas siguientes, hasta nuestros días. Sin ir más lejos, en todas las películas sobre tiburones que he estado analizando esta semana podemos encontrar elementos y referencias directas a la obra de Spielberg.

Revisionada ahora, 43 años después de su estreno, la película mantiene casi intactos todos los elementos que hicieron de ella un éxito, quedando como únicos puntos negros (por decirlo de alguna forma) los artesanos y arcaicos efectos especiales y alguna que otra escena en la que los secundarios no dan la talla en sus interpretaciones.
Sin embargo, Spielberg, consciente de las limitaciones de la tecnología de la que disponía por aquel entonces, se hizo abanderado del lema del cine erótico, ese que dice que "es mucho más erótico insinuar que mostrar abiertamente" y sustituyó el erotismo por el terror y la inquietud. En los primeros tres cuartos de película apenas vemos al Gran Blanco, pero nos causará tanto temor o más que en el tramo final, cuando no duda en mostrarlo a plena luz del día en todo su esplendor.

Además, Spielberg, fiel a su estilo no pierde ocasión para incluir el mensaje moral de turno y deja bien claro quienes son los auténticos monstruos de la historia, representados aquí por el alcalde de la isla y los empresarios que prefieren poner en riesgo la vida de los bañistas antes que perder sus beneficios por el cierre de las playas. Más de 40 años depué, una realidad que sigue siendo de lo más actual.

Por lo demás, sigue siendo un magnífico guion, que inevitablemente nos hace recordar la historia de Moby Dick, y que se mueve como tiburón en el agua entre el cine de aventuras y el de terror, algo que consigue con su estupendo montaje y la ambientación con la impresionante banda sonora compuesta por John Williams, que combina cortes intensos e inquietantes, como el famoso tema central, con otros mucho más desenfadados y fantasiosos que se asemejan a algunas de sus composiciones futuras como las de E.T. El Extraterrestre, por ejemplo. 
Era, por cierto, la segunda colaboración de Spielberg con Williams tras la de Loca Evasión
Ambos, montaje y banda sonora se llevaron los Oscars en sus respectivas categorías, además del Oscar al Mejor Sonido. La película estuvo también nominada a la máxima categoría en dichos premios, pero no se llevó el galardón.

Lo mejor: La historia. El ritmo. La fotografía. La banda sonora. Las escenas de los ataques a los bañistas. El desarrollo de los personajes. Las interpretaciones del trío protagonista.

Lo peor: Los secundarios. Los tiburones de mentira dan mucho el cante a día de hoy.

Nota: 7,5/10

La frase: "Sonrie, hijo de puta"

 


Ficha en IMDB: https://www.imdb.com/title/tt0073195

lunes, 6 de agosto de 2018

"DEEP BLUE SEA 2": Microcrítica


Casi 20 años ha tardado en llegar la secuela de Deep Blue Sea, aunque si no hubiese llegado, creo que todos los que la hemos visto seríamos mucho más felices. 
Porque si de la primera dije que era una cinta de serie B disfrazada de gran superproducción, de esta lo que podemos decir es que es una cinta de serie Z que, además, está encantada de conocerse.

Si bien los primeros compases de la película pueden transmitir una cierta sensación de normalidad, a poco que comienza a avanzar, pone todas las cartas sobre la mesa y deja bien claro que, o nos la tomamos a guasa y nos reímos de lo ridícula que es o si no mejor será darle al Stop y dedicarnos a mejores menesteres.

En cuanto al argumento, pues es casi un calco de la primera parte sin absolutamente nada que contar, con giros rocambolescos y sin sentido y con personajes cuyos cerebros parecen haber pasado por una batidora con sobrevoltaje.

El guión es sencillamente sonrojante y cuenta con algunas de las líneas de diálogo más surrealistas que he podido escuchar en mucho tiempo. Ya ni hablemos a nivel técnico o interpretativo, donde cualquier atisbo de calidad brilla por su ausencia. Evidentemente no hay actores conocidos, ¿quién se atrevería a participar en semejante engendro tras haber leído el guión? La única cara reconocible es la de Michael Beach, eterno secundario en cine y series de televisión.


En fin, lo único bueno que se puede decir de ella es que es corta, pero aún así solo recomiendo que la veáis en compañia de amigos y con algo de alcohol cerca. Eso sí, la escena del tibujón "vieja del visillo" no tiene precio.
Bueno, y me gusta el cartel.

Nota: 2/10

domingo, 5 de agosto de 2018

"A 47 METROS": Microcrítica


A pesar de que los tiburones son una amenaza omnipresente durante todo el metraje de A 47 metros, esta es, posiblemente, la película en la que la cuota de protagonismo de los escualos es la más baja de todas las que analizaré en esta "Semana del Tiburón".

La cinta se centra más en el aspecto de supervivencia ante una situación extrema, con las protagonistas atrapadas en un jaula para el avistamiento de tiburones caída por accidente al fondo del océano. La escasez de óxigeno y el peligro que supone el cambio de presión del agua durante el ascenso a la superficie tendrán mayor protagonismo que los propios tiburones que las amenazan.

La verdad es que la película es entretenida a pesar de la extremada simpleza de la historia que propone y de que transcurre casi toda bajo el agua y en una única localización, aunque al menos a mi, no consiguió transmitirme en ningún momento el agobio, tensión y claustrofobia que se suponde que debería transmitir. 
Además, es dificil ponerse en la piel de las protagonistas cuando no hacen más que empeorar su situación ellas mismas con sus acciones poco inteligentes. Resulta bastante irritante ver a dos personas que están a punto de morir por falta de oxígeno y que no se callen ni debajo del agua (nunca mejor dicho). 
Chicas, que no tenéis aire; ¡A callar!

Hay que reconocerle un par de giros que me resultaron inesperados, pero en líneas generales es previsible. En cuanto a los apartados técnicos, todo muy normalito, sin nada a destacar.

La cinta está protagonizada por Mandy Moore y Claire Holt, aunque no podremos valorar su trabajo interpretativo en su justa medida ya que se pasan tres cuartos de la película bajo el agua y con equipos de buceo. Aún así, creo que cumplen dadas las circunstancias.

En fin, un film de entretenimiento aceptable para pasar el rato, pero que aporta poco o nada a su género y es fácilmente olvidable.

Nota: 5/10

sábado, 4 de agosto de 2018

"DEEP BLUE SEA": Crítica de cine en pocas palabras




Deep Blue Sea es una de esas películas que servirían a la perfección para explicar la Ley de Murphy: Si algo puede salir mal, saldrá mal. Ese podría ser un resumen perfecto del argumento de esta película.

Estrenada allá por 1999, Deep Blue Sea daba una vuelta de tuerca al cine de tiburones y, en vez de buscar el terror en forma de escualos amenazandos a los bañistas de plácidas playas caribeñas, los encerraba en un complejo científico junto a los pobres humanos que habrían de servirles de cebo. Pero eso no es todo, los tiburones han sido manipulados genéticamente, por lo que cuentan con una inteligencia desmedida y una buena dosis de afán de venganza.

Sé que la vi en el momento de su estreno, pero había olvidado completamente todo sobre ella, así que casi puedo decir que ha sido como verla por primera vez y, lo mejor que se puede decir de ella es que es entretenida. A pesar de ser claramente un producto de calidad cuestionable, tiene ínfulas de gran superproducción (en el momento en el que se estrenó), algo que se ve reforzado por los nombres que pueblan el reparto: Saffron Burrows, Samuel L. Jackson, Stellan Skarsgård, LL Cool J o Thomas Jane (sí, ese, el gemelo guapo de Christopher Lambert), además de contar con un director como Renny Harlin, capaz tanto de lo mejor como de lo peor (Jungla de Cristal 2 o La isla de las cabezas cortadas, por poner un par de ejemplos)

Además de un reparto, más o menos interesante, el film se estrenó en una época en la que se habían vuelto a poner de moda las películas con animales asesinos como protagonistas: Mandíbulas, Anaconda, Arac Attack...

A nivel audiovisual la película cumple sin problemas, aunque alguna escena de efectos cante por soleares, y aunque el guión no es nada del otro mundo, es cierto que cuenta con algún giro inesperado que le hace ganar enteros en el cómputo global.

Aún así no se libra de ser lo que es, una cinta de serie B con un bonito envoltorio que, eso sí, cumple a la perfección con su cometido de entretener y no aburrir. 
Su secuela, de la que escribiré en breve, ya es harina de otro costal.

Lo mejor: El reparto. Es entretenida. Visualmente es correcta. Tiene algún giro de guión inesperado.

Lo peor: Hay alguna escena de efectos especiales de calidad cuestionable. Que de la constante sensación de que los astros se han alineado para que a los protagonistas les pase todo lo habido y por haber. Las decisiones de los protagonistas a veces resultan absurdas.

Nota: 5/10

La frase: "Has colocado al hombre al final de la cadena alimenticia"


viernes, 3 de agosto de 2018

"INFIERNO AZUL": Microcrítica


A estas alturas, el cine con o sobre tiburones es casi un subgénero en sí mismo. Infierno Azul es una más entre tantas, un film que, sin estar mal, no destaca en absolutamente nada ni ofrece elemento alguno para ser recordada. Si acaso su buen trabajo de fotografía. 

Dirigida por el español Jaume Collet-Serra y protagonizada por Blake Lively, podría decirse que el trabajo de ambos es lo que salva la película del desastre. Una dirección que saca bastante partido a un limitado guión y una interpretación que, sin ser para tirar cohetes, consigue convencernos durante casi todo el film de los sufrimientos que sufre la protagonista.

Sin embargo, el guión es bastante pobre y aún lo hacen peor pues, los guionistas, conscientes de la extremada sencillez de la historia, han querido maquillarla añadiendo una innecesaria subtrama drámatica que resulta aburrida y despista al espectador del verdadero fin de la historia: una surfista aislada en una roca en medio del mar y acorralada por un tiburón. No es necesario más. 

Encima, cuenta con varias secuencias con desenlace excesivamente típico y previsible (la del barco que pasa o la del asiático borracho) y otras que, a pesar de que dan emoción al film, son poco creíbles y están muy cogidas con pinzas (casi todo el tramo final).

En fin, aceptable para pasar el rato si no hay nada mejor que hacer.

Nota: 5/10